25 septiembre 2016

Planificación de un viaje a Japón de 21 días: planning, transporte, alojamiento y comida

bandera
Un año más se acercaba el verano sin que tuviésemos siquiera decidido dónde iríamos de vacaciones; siempre nos pasa lo mismo. No era esta vez por falta de opciones; nos debatíamos entre varios lugares soñados, Sudáfrica, Guatemala, Delta del Okawango, entre otros. Pero no acabábamos de decantarnos por uno de ellos. A todo esto, en un sorteo del blog de Dave, “Mi mundo en una maleta”, resulto ganadora de una guía de Tokio… ¿será una señal del destino? Así que Japón, un país al que le teníamos muchas ganas desde hacía bastante tiempo, que andaba siempre ahí en la lista de visitas pendientes, se añadió a esa larga nómina de posibilidades.
VUELO
En estas estábamos cuando nos llegó una oferta de vuelo Madrid-París-Tokio y Osaka-Ámsterdam-Madrid, con Air France y KLM al precio de 677,23 € por persona; no cabe duda de que es posible encontrar vuelos más baratos, pero no con tan poca antelación y teniendo en cuenta que el viaje iba a ser en agosto. ¿Insistían los hados en que visitásemos el país del sol naciente? Habida cuenta de que las otras alternativas salían aún más caras a esas alturas, no consideramos exageradamente caro ese precio y nos decantamos por Japón. Tanto el vuelo con Air France como con el de KLM bastante bien. Reservamos asientos en la parte central del avión en la primera fila de los diferentes compartimentos en los que se dividen los aviones grandes y se agradece mucho no llevar a nadie delante que eche el asiento hacia atrás, aparte de tener más sitio para estirar las piernas.

Ya teníamos destino y número de días, 21; se trataba ahora de planificar con detalle el viaje. Para ello contamos con la inestimable ayuda de Verónica, del blog Vero Code, una experta en el país, para la que no tengo suficientes palabras de agradecimiento, pues desde el primer momento se prestó a ayudarnos, nos respondió a todas las dudas que nos iban surgiendo, siempre atenta y dispuesta. Por ello desde estas líneas le quiero expresar nuestra gratitud por su asesoramiento, por su paciencia, por estar ahí siempre; ella ha hecho posible que el viaje haya sido un éxito. Muchas, muchas gracias, Vero.
También nos ayudaron Dave, del blog Mi mundo en una maleta, Rous y Óscar, que viajaron justo antes que nosotros y desde allí, en riguroso directo, nos iban contando los pormenores de su visita, informándonos de dónde cambiar dinero, comprar, etc.; también agradezco a mi amiga Miriam que me pasase el superplanning que elaboró el año pasado; y por último tengo que agradecer a Pablo que mientras estuvimos allí nos fuera dando estupendamente consejos sobre dónde comer, etc.
ITINERARIO
mapa planning japon
Una vez comprados los billetes de avión con la ayuda de Verónica trazamos el itinerario que se diseñó de manera que solo tuviéramos que comprar el JRPass de 7 días. En rojo están señalados los días que tuvimos activado el JRPass.
  • Día 12: Vuelo Madrid-París-Tokio
  • Días 13, 14, 15, 16, 17:  Tokio con excursiones a Kamakura y a Nikko
  • Día 18: Kanazawa.
  • Día19:Takayama.
  • Día 20: Nagoya. Trekking por el Valle del Kiso.
  • Día 21: Himeji
  • Día 22: Hiroshima y Miyajima
  • Días 23, 24, 25, 26, 27, 28: Kioto con excursión a Kurama
  • Días 29, 30, 31 Y 1: Osaka con excursión a Nara
  • Día 2 Septiembre: Vuelo Osaka-Ámsterdam-Madrid
¿Qué es el JRPass? ¿Dónde y cómo se compra?
El JR Pass es un bono de 7, 14 o 21 días que te permite viajar en todos los trenes de esa compañía ferroviaria por todo el país (todos menos los Shinkasen Nozomi y Mizuho), así como en los autobuses urbanos de algunas ciudades como Kanazawa o Hiroshima. Hay que adquirirlo on-line, antes del viaje, en alguno de los distribuidores oficiales. Nosotros lo compramos a través de la web “Japonismoy nos llegó en un plazo de tres días.
Una vez en Japón tienes que acudir a uno de los lugares autorizados a canjear el bono que te envían por un pase de transporte para los días que es válido; se puede hacer en el aeropuerto o en las estaciones de tren principales de Tokio; nosotros lo cambiamos en la Estación de Ueno, muy cerca de nuestro hotel.
Es necesario y obligatorio llevar el pasaporte, al que le hacen una fotocopia; te dan un formulario en el que pones el día en que quieres activarlo, repitiéndote por activa y por pasiva que una vez elegido el día no puedes cambiarlo. Además, puedes entonces reservar los asientos para los traslados que tengas planeado realizar. Nosotros llevábamos ya decididos los viajes en tren que íbamos a hacer, e incluso elegidas las horas, así que en la misma estación, aunque en otro mostrador, te hacen la reserva de las plazas y te entregan los billetes. Si no haces la reserva, no pasa nada, puedes viajar en los vagones de plazas libres en los que no hace falta reserva, pero te arriesgas a tener que viajar de pie. Para los trenes sin vagones con plazas reservadas basta con enseñar el pase de transporte al llegar y al salir de la estación.
Los precios de los JRPass son elevados, pero merece la pena comprarlo, sobre todo para los trayectos largos; es ahí donde se nota el ahorro.
Nosotros compramos el de 7 días, pues entrábamos a Japón por Tokio y salíamos por Osaka, de modo que los trayectos largos los concentramos en ese número de días.

El coste del resto de viajes en tren que haríamos lo calculamos en la web HYPERDIA y realmente no nos merecía la pena comprar el de 14 días, porque gastábamos más dinero. Normalmente la gente que compra el JRPass de 14 o 21 días, son los que entran y salen del país por la misma ciudad, sea Tokio u Osaka. Hyperdia es la web imprescindible para planificar tus viajes en tren por Japón. 

Os dejo unos enlaces para que os vayáis familiarizando con ella si vais a viajar allí y de cómo moveros por el país.
ALOJAMIENTOS
Como es habitual, y aún lo es más en el caso de Japón, la planificación conviene hacerla con bastante antelación para poder reservar buenos hoteles a buen precio. Nosotros, al decidir el destino con tan poco tiempo, para no perder las buenas costumbres, no pudimos reservar algunos de los alojamientos que queríamos. Ya nos advirtió Verónica que los hoteles no solo se llenan muy pronto, sino que algunos abren el período de reserva uno, dos, tres… meses antes; por eso hay que estar muy atentos, pues en cuanto se abre la opción de reserva, la disponibilidad de habitaciones dura un suspiro.
Los hoteles en Japón no son baratos, aunque no son los más caros del mundo y si se hace con bastante antelación puedes coger mejores precios que nosotros. Las habitaciones suelen ser pequeñas, solamente hemos tenido una habitación grande en Miyajima, aunque la pagamos a precio de oro, ¡como para que fuese enana!. También es cierto que desde que hicimos la reserva hasta que hemos pagado allí los hoteles, el yen ha subido bastante y eso nos ha perjudicado.
  • Tokio (5 noches): Hotel Sardonyx Ueno (560 €). Verónica nos recomendó el barrio Ueno y la verdad que acertó de pleno, porque nos encantó la zona. Es un barrio bastante pintoresco, con varias líneas de metro a unos 5 minutos, al igual que la estación de Ueno, una de las principales de Tokio, además de famoso por su parque, sus templos y sus calles comerciales. De volver a Japón me volvería a alojar aquí. El hotel tenía incluido un desayuno un poco cutre: café o té y a elegir un par de tostadas de pan de molde, un perrito caliente, un par de tortitas americanas o un sándwich algo más contundente que las otras opciones, pero que si llegabas tarde ya no había. El resto de las cosas que había, plátanos, algo de bollería y pasteles, había que pagarlo. Yo soy de buen conformar con los desayunos pero este era un poco escaso. La habitación enana y para colmo ponen un sofá que en el que no te puedes sentar de lo chico que es pero que agobia aun más la habitación. El personal amable y servicial. Creo que no repetiría.


  • Kanazawa (1 noche): Hotel Pacific Kanazawa (69 €). Repetiría. Habitación pequeña pero correcta y bien de precio.


  • Takayama (1 noche): Guest House J-Hoppers Hida Takayama (58 €). Habitación con baño compartido que repetiría sin dudar. Buenas instalaciones y todo muy limpio. Ubicación buena.


  • Nagoya (1 noche): Hotel Saco Inn Nagoya Shinkansekuchi (91 €). Habitación pequeña pera el precio que tiene, pero es lo que hay en Japón. Muy bien ubicado, a dos pasos de la estación.


  • Himeji (1 noche): Hotel Apa Himeji-Eki-Kita (54 €). Estupenda relación calidad-precio, Repetiría.


  • Miyajima (1 noche): Hotel Oyado Tsukiusagi (147 €). La única habitación grande de todo el viaje, además de bonita y bien situada. El único punto en contra es el precio, pero es lo que hay si quieres dormir en Miyajima.


  • Kioto (6 noches): Hotel Capsule Ryokan (510 €). La ubicación muy buena, cerca de la estación de tren y con varias paradas de autobuses de las que se usan para llegar a los puntos emblemáticos de la ciudad. En contra las dimensiones de la habitación. Debajo de la cama hay unos cajones y tienes que meter ahí la maleta y tus cosas con lo que es un poco incómodo cada vez que tienes que coger algo. Buscaría otra alternativa por la misma zona.


  • Osaka (4 noches): Hana Hostel (287 €). Estupenda recomendación de Verónica. Teníamos habitación doble con baño privado y muy bien. Repetiría.


TOTAL HOTELES: 1.776 € para dos personas un total de 20 días.
JAPÓN
Es un país insular ubicado en el Pacífico y está conformado, según Wikipedia, por 6852 islas, de las cuales 4 son las principales: Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu. Limita al norte con el Mar de Ojotsk, al sur con el Mar de China Oriental y Taiwan y al oeste con el Mar de Japón, China, Corea del Norte y del Sur y Rusia. Su capital es Tokio, que cuenta con la mayor área metropolitana del mundo con más de treinta millones de almas, ahí es nada.
Desde el punto de vista administrativo se divide en 47 prefecturas agrupadas en 8 regiones. Nuestra ruta ha sido por la isla de Honshu, donde se encuentran las principales ciudades turísticas.

¿QUÉ HEMOS VISTO?
Los cinco primeros días estuvimos en Tokio, con excursiones a Kamakura y Nikko. Tokio, a pesar de ser una megalópolis, no me ha resultado tan agobiante como esperaba, todo lo contrario. Cierto es que los estímulos visuales te superan y no sabes dónde mirar, pero me esperaba más ruido y más follón y realmente no es para tanto, toda la gente es muy ordenada y silenciosa y salvo excepciones no he escuchado el barullo que pensé que habría. Se nos ha quedado corto el tiempo dedicado a esta ciudad, es muy grande y aunque el tiempo ha acompañado, hemos ido escapando de un tifón que se acercaba a la ciudad y que nos jodió una tarde que apenas pudimos aprovechar, porque era imposible estar en la calle.
Todos los días nos movimos en metro que no es nada lioso, al contrario. Compramos una tarjeta PASMO que nos costó 500 yenes cada una y que el último día de nuestra estancia la devolvimos y nos reembolsaron esa cantidad. Esta tarjeta y la SUICA funcionan recargándola en las máquinas de las estaciones. Si te quedas corto puedes recargar lo que te falte antes de salir de la estación. A priori cuando te pones a leer toda la info sobre “cómo moverte en Tokio” te parece mucho mas difícil que lo que en realidad es.
En Tokio visitamos la Lonja Tsukiji, aunque no fuimos a la subasta e hicimos lo que todos los guiris hacen cuando llegan de mañana, desayunas sushi, el más bueno que hemos comido el todo en el viaje (y también el más caro, jeje. Después nos fuimos a las zonas de Asakusa y a Akiabara. Los días sucesivos recorrimos Ueno, Yakaka (un barrio muy tranquilo que nos encantó y que recomendamos), Parque Yoyogui, Shibuya, Palacio Imperial (que no pudimos visitar por haber una recepción oficial), Odaiba, etc, aunque nos dejamos en el tintero Roppongi y Akasaka, ya digo que Tokio es grande y da de sí mucho más de lo que pensaba.
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No sé si por ser la primera salida desde Tokio, pero Kamakura me dejó encantada; para mí un imprescindible en un viaje a Japón. Teníamos previsto ir a Yokohama, pero decidimos pasar y dedicarle más tiempo a Kamakura.


Otro día nos trasladamos a Nikko, Patrimonio de la Humanidad y realmente es impresionante, aunque está con obras de restauración en muchos sitios y eso lo desluce un poco, pero el entorno y el conjunto es una maravilla.

Foto típica-tópica de Nikko

La otra excursión típica desde Tokio es la de los Cinco Lagos para ver el Monte Fuji, pero la descartamos por dos motivos: para no quitarle más tiempo a Tokio y porque es bastante difícil avistar el monte en verano.
NOTA: Si como fue nuestro caso entre la estancia en Tokio y Kioto vas a pasar unos días en los Alpes japoneses, durmiendo cada noche en un hotel diferente, es aconsejable enviar las maletas desde Tokio a Kioto con una empresa de mensajería (en el mismo hotel puede que te lo gestionen); esos días intermedios llevas una mochila pequeña con lo necesario. Agradecerás no ir tirando de maleta cada día. A nosotros nos costó el envío de dos maletas 30 euros aproximadamente y llegaron en perfecto estado.
La siguiente fase del viaje fue la de la zona conocida como Alpes japoneses. Visitamos Kanazawa y sus barrios de samuráis y geishas, además de los famosos jardines Kenrokuen. Muy recomendable.


Al día siguiente viajamos a la agradable ciudad de Takayama. Por la mañana recorrimos su casco viejo muy bien conservado y el templo Hida Kokubun-ji. Por la tarde hicimos una excursión contratada previamente en el Hana Hostel a la aldea histórica Shirakawa-go. Una visita muy recomendable, las casas tradicionales y el entorno son espectaculares. La mañana siguiente hicimos una pequeña ruta de templos.


La siguiente parada fue Nagoya, punto de partida para del trekking entre los pueblos de Magome y Tsumago, un tramo de la conocida Ruta del Nakasendo en el Valle del Kiso. La ruta discurre por una de las cinco calzadas que el Período Edo unía la actual Tokio con Kioto. Se realiza por un entorno boscoso y tiene una longitud de casi 8 kilómetros. La ruta es más fácil de Magome a Tsumago que al contrario, pues el tramo de subida es mucho más corto en ese sentido que en el otro; nosotros la hicimos en el sentido aconsejado y aun así, los primeros kilómetros cuesta arriba se me hicieron duros, pero bueno, que nadie se asuste, es que yo que no estoy en forma; una vez superado el tramo de subida ya todo es cuesta abajo; quizá no me gustó el exceso de escalones, pero bueno, es un paseo muy aconsejable.


NOTA: En este punto del viaje íbamos con una mochila con lo necesario para los cinco días que íbamos a estar en la zona. Para no ir cargando con ella durante el trekking, existe la posibilidad de enviar tu mochila desde la oficina de turismo de Magome a la de Tsumago. El horario de envío desde Magome es de 8:30 a 11:30 horas y el de recogida en Tsumago es de 13:00 a 17:00 horas y cuesta 500 yenes por bulto. Aconsejamos sin ninguna duda hacer uso de este servicio; cuando vayas subiendo te alegrarás de no ir cargando con la mochila.

Nagoya nos pareció una ciudad interesante y tuvimos la suerte de encontrarnos un festival callejero que Luis de Japonismo me aclaró que uno de los bailes era de Obón. Según Wikipedia el Obón es una festividad de tradición semirreligiosa que honra a los espíritus de los antepasados y que incluyen bailes y danzas.

Al día siguiente por la mañana fuimos al Castillo de Himeji, sitio del que confieso llevaba pocas expectativas y me pareció precioso. Está declarado Tesoro Nacional de Japón y Patrimonio de la Humanidad.

Desde Himeji pusimos rumbo a Hiroshima, en la que estuvimos unas cuantas horas visitando los principales monumentos conmemorativos del hecho que marcó su historia para siempre: el lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad el 6 de agosto de 1945. Estuvimos allí unas 3 horas y vimos todos los memoriales y el museo, que en estos momentos tiene una parte en obras, así que no se tarda mucho en verlo.

Por la tarde cogimos el ferry para ir a la isla de Miyajima donde pasaríamos la noche para ver su famosa puerta Otorii con marea baja y alta, además de para tener la oportunidad de pasear por sus calles de noche sin tanta gente. Por la mañana visitamos el Templo Daishoin y subimos en teleférico a la cima del Monte Misen donde disfrutamos de las vistas. La bajada la hicimos andando. Advertimos que el camino es bastante incómodo por ser a través de escaleras irregulares. En nuestra opinión, la opción más recomendable es comprar un billete de ida y vuelta en teleférico, para hacer desde allí el recorrido de unos 20 minutos hasta los templos que se encuentran en la cima del monte. Recorrimos por última vez las calles de la preciosa isla, almorzamos y pillamos el ferry a Hiroshima para trasladarnos en tren a Kioto.
En Kioto hemos estado un total de seis noches; a toro pasado, creo que es un número de días ideal para ver lo más importante de la ciudad. Kioto es realmente bonita y conserva su parte histórica en perfectas condiciones, pues fue la única ciudad japonesa que no fue bombardeada durante la II GM para salvar su gran patrimonio. Kioto tiene alrededor de 2000 templos y es considerada el centro cultural de Japón; desde 1994 sus monumentos históricos son Patrimonio de la Humanidad. La ciudad nos ha encantado, es realmente uno de los platos fuertes del viaje, el único pero es el calor que hace allí en verano.



Desde Kioto un día nos desplazamos en tren hasta Kurama (recomendación acertadísima de Verónica) para hacer un trekking entre Kibune y Kurama que aunque se supone fácil, buena parte es cuesta arriba y me costó un poco. Visitamos el Templo Kurama Dera que es precioso con un entorno muy bonito.


Al llegar al pueblo fuimos al onsen Kurama para darnos un merecido homenaje. Las personas que no se alojan en el hotel del onsen pueden hacer uso del baño exterior, previo pago de 1000 yenes. Son baños de agua calentita separados por sexos; hay taquillas para dejar todas tus pertenencias y te bañas totalmente desnudo. Yo coincidí con gente en el baño, pero mi santo estuvo solo y pudo hacer alguna foto.

La última etapa del viaje fue Osaka, una ciudad de la que no había oído hablar demasiado bien y que a nosotros nos ha encantado. Visitamos su castillo y sus diferentes zonas: America Mura, Dontobori, Shinsekai, etc.


Uno de los días lo destinamos a ir a Nara, uno de los principales destinos turísticos de Japón por su gran número de templos bien conservados y por la cantidad que ciervos que campan en libertad por la zona de los templos y que hacen las delicias de los visitantes (salvo cuando te acosan para que les des galletas, jeje). Imprescindible visitar en Nara el Templo Todai-ji, uno de los más impresionantes de Japón bajo mi punto de vista.
NARA1

En las sucesivas entradas os contaremos con más detalle nuestra estancia en cada uno de estos sitios.
PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD VISITADOS
Conjunto de templos y santuarios de Nikko (PdH desde 1999)


Aldea histórica Shirakawa-go (PdH desde 1995)


Castillo de Himeji (PdH desde 1993)


Memorial de la Paz de Hiroshima (PdH desde 1996)

Santuario de Itsukushima en la Isla de Miyajima (PdH desde 1996)

Monumentos históricos de la antigua Kioto (PdH desde 1994)


Monumentos históricos de la antigua Nara (PdH desde 1998)


GASTRONOMÍA
Es de sobra conocido que la gastronomía japonesa es de las más reputadas del planeta. Japón ofrece una variedad de platos y especialidades enorme, así que deja de pensar que vas a pasarlo mal con la comida porque no te gusta el pescado crudo, realmente hay para todos los gustos. El precio no es especialmente elevado teniendo en cuenta el nivel de vida del país. Por una media de 15 € puedes comer sin cerveza o vino que es lo que encarece la cuenta y bastante. Los no bebedores debéis saber que en los restaurantes sirven agua fría sin costo alguno que se puede beber sin problemas. Nos ha encantado el ramen o sopa de fideos de muchas variedades, el okonomiyaki, que es una especie de pizza o tortilla con una base de agua y harina que lleva todos los ingredientes que te gusten mezclados con huevos y se cubre con salsa de soja, los takoyakis o bolas de bechamel y pulpo y las gyozas o empanadillas. También probamos el arroz rebozado con sésamo típico de Magome. Por supuesto hemos comido sushi en cantidad y hemos probado la ternera de Hida. Ah la tempura también la preparan exquisita, de verdura, de pescado, etc. Esto es solo una pequeña muestra de lo que puedes comer y si aun así no se te antoja nada hay pizzerías, restaurantes italianos y todas las cadenas de comida basurilla que existentes por todo el planeta.
Ramen

Sin
título

Takoyakis

Gyozas

Okonomiyaki

Incluso nos atrevimos a prepararlo nosotros mismos (bueno, la realidad es que no sabíamos al entrar al restaurante que nos tocaría cocinar, pero fue divertido)

Sushi&company

Son Goku degustando sushi

Arroz rebozado con sésamo

En cuanto a guarrerías o comida poco sana os recomendamos los dorayakis y  los helados de te verde y mango, o té verde y vainilla o uva están buenos de la muerte, todos los días caía uno, jeje. Ya por último los que seáis chucheros no podéis dejar de comprar los Pocky (Mikado en España) de té verde y los Kit kat del mismo sabor.

Una curiosidad de muchos restaurantes japoneses es que tienen fuera una reproducción de los platos que se sirven y que te ayudan mucho a hacerte una idea de lo que es cada cosa o al menos de qué apariencia tiene lo que vas a pedir. En algunos restaurantes hay en la puerta o en la entrada una máquina; antes de sentarte eliges lo que quieres, introduces la cantidad del importe de la comida y te sale un ticket que tienes que entregar al camarero, así que el trabajo lioso de pedir ya lo llevas hecho, son apañaos estos japos.

INFORMACIÓN
Estas son las webs que hemos usado para planificar el viaje a Japón.
HYPERDIA (para programar todos los viajes en tren, qué tren coger, horarios, andenes, transbordos, tiempo, precios, etc.) 
OFICINA DE TURISMO DE JAPÓN: Te envían info por correo si la solicitas a través de su web.
CONCLUSIONES
No cabe duda que Japón es un destino de primera categoría que todo viajero que se precie debe tener en su curriculum viajero. Su gran patrimonio, sus jardines, su gastronomía, su cultura tan diferente, su vena friki, sus megalópolis, sus cascos históricos hacen que la visita al país nipón sea imprescindible. Lo que menos nos ha gustado ha sido el calor típico del verano, sobre todo la humedad, pero bueno, los sureños estamos algo acostumbrados a las temperaturas elevadas y además no nos queda otro remedio que viajar en agosto; tampoco nos ha gustado el precio de la cerveza, bastante cara y eso hace que merme el presupuesto a pasos agigantados de los viajeros cerveceros, jajaja. Lo que más me ha gustado ha sido el casco histórico de Kioto, Nara, Nikko, Kamakura y Takayama. Me han sorprendido Tokio, Nagoya, Osaka e Himeji, sitios a los que iba con pocas expectativas y resulta que me han gustado mucho. Me ha impresionado ver a las maikos y geishas; sus ropajes y maquillaje son alucinantes, son perfectas, delicadas, misteriosas y bellísimas. Me ha llamado la atención el uso de las ropas tradicionales de tanta gente en días normales, sobre todo jóvenes, es algo que aquí no se hace. En fin… está claro que cuando visitas un país con una cultura tan diferente todo te llama la atención y todo te sorprende y eso pasa en Japón. Si volviese alguna vez, me gustaría que fuese en primavera u otoño; si en verano es bonito en esas estaciones debe ser impresionante. Ha sido un viaje fantástico que me está enamorando y gustando cada vez más, una vez digerido todo lo que hemos visto. Quizá he echado en falta el ambiente sudeste asiático, aunque soy consciente de que eso suena a soberana estupidez, puesto que cada país y región tiene su idiosincrasia y nada tiene que vez una zona con otra, pero después de ir a India, Tailandia e Indonesia en años consecutivos, he echado de menos el caos, el desorden, la mugre, la vida en la calle, los puestos de comida, los niños que te persiguen para hablar contigo…pero ya digo que cada país tiene sus peculiaridades y no vale comparar porque no tiene sentido, simplemente es cuestión de gustos. Aun así Japón ha sido todo un descubrimiento y me ha gustado muchísimo, hemos disfrutado cada segundo que hemos estado allí. Un destino muy recomendable.
ARIGATÓ GOZAIMASU!

NOTA: Nuestras opiniones en esta entrada sobre hoteles, vuelos y demás servicios contratados y usados en este viaje son totalmente libres e independientes, no habiendo existido ningún tipo de colaboración o invitación a ninguno de los sitios visitados.